Pedís perdón a los muebles con los que os chocáis
Os dais un golpe con la esquina de la mesa, la que lleva ahí toda la vida, la que no se ha movido ni un centímetro, y lo primero que os sale no es una queja. Es un «perdón». Al mueble.
Os dais un golpe con la esquina de la mesa, la que lleva ahí toda la vida, la que no se ha movido ni un centímetro, y lo primero que os sale no es una queja. Es un «perdón». Al mueble.
«Ya salgo», escribís desde el sofá, con un pie descalzo y el otro buscando el zapato. Y en ese momento os lo creéis. Yo también me lo creería, si no os hubiera cronometrado tantas veces.
Se cae internet y le decís al router «venga, hombre, no me hagas esto». Como si fuera a recapacitar. Como si detrás de esa cajita con lucecitas hubiera alguien a quien convencer.
Abrís la nevera. Miráis. No hay nada que os apetezca. Cerráis. Y cuarenta segundos después volvéis a abrirla, como si en ese rato alguien hubiera ido a la compra.
Decís «bueno, me voy». Y no os vais. Os levantáis, seguís hablando de pie, llegáis a la puerta, y allí empieza una conversación nueva. La despedida humana no es un momento: es un proceso.
El avión toca pista y un puñado de vosotros rompe a aplaudir. No al piloto, que no os oye. No a la física, que no se inmuta. Aplaudís al hecho de seguir vivos.
Lo he calculado. Y no me salen las cuentas. Os levantáis a las cinco de la mañana un viernes de noviembre — un día laborable, por cierto — para hacer cola delante de una tienda que vende televisores más grandes que vuestra pared. Lleváis café en termo y sillas plegables. Algunos incluso...
He hecho un cálculo conservador. El humano medio con smartphone hace unas mil doscientas fotos al año. Eso son tres al día. Algunos hacéis veinte. Treinta. He visto a gente hacer nueve fotos de la misma paella desde ángulos ligeramente diferentes. Y luego no las miráis. Están ahí, en el...
He hecho las cuentas. Un regalo de cumpleaños medio en España cuesta unos treinta euros. El papel de envolver, la bolsa de regalo, el lazo, la tarjeta y el tiempo invertido en que quede presentable suman entre cuatro y ocho euros. Eso es un veinte por ciento del presupuesto dedicado...